Elegir marco para un cuadro: ancho, fondo, tono
Cómo elegir un marco para un cuadro en tres medidas: ancho, fondo y tono de la moldura. Rangos, marco flotante para lienzo, pasos y errores frecuentes.
Aurecort
10/9/20269 min read
El marco es el límite de una obra en la pared; bien elegido pasa inadvertido, mal elegido se ve antes que la obra. Elegir un marco para un cuadro suele reducirse al color, pero la decisión se toma en tres medidas: el ancho, el fondo y el tono de la moldura. Este artículo repasa esas tres decisiones por orden; al final podrá decir qué ancho, qué fondo y qué tono pedir para la obra que tiene.
Por qué elegir un marco para un cuadro empieza por la moldura
La moldura es el listón con el que se hace el marco, y su perfil es la sección de ese listón; es lo que determina cuánto se ve el marco de frente, cuánto sobresale de la pared y cuánto material cabe dentro. El vidrio, el paspartú y la trasera protegen la obra; la moldura la sostiene y decide cómo la leerá el ojo. La parte de protección se explica en el artículo sobre el enmarcado de calidad de archivo; aquí se trata solo de la moldura.
Las tres medidas de una moldura
Ancho de cara
Es el ancho de la banda que se ve al mirar el marco de frente. Las molduras finas miden 1–2 cm, las medias 2–4 cm y las anchas 5 cm o más.
Fondo de la moldura
Es lo que el marco sobresale de la pared hacia delante. Para obra sobre papel y láminas suele bastar con 1,5–2,5 cm; el lienzo en bastidor y los objetos piden una moldura más profunda.
Fondo del galce
El galce es el rebaje en forma de L de la parte trasera de la moldura; ahí se alojan el vidrio, el paspartú, la obra y la trasera. En los marcos estándar el galce tiene unos 6–13 mm de fondo. Si las capas que van dentro suman más que esa medida, el marco no cierra.
Ancho: cuanto mayor es la obra, más ancha la moldura
La regla básica del ancho es sencilla: la moldura crece con la obra. En obras pequeñas, hasta unos 30 × 40 cm, quedan equilibradas las molduras de 1–2,5 cm; en obras medianas, entre 40 × 50 y 60 × 90 cm, las de 2–5 cm; en obras mayores, las de 5 cm o más. El formato estándar de Aurecort, 50 × 70 cm, está en el grupo medio: una moldura de unos 2 cm hace la obra ligera y contemporánea; una de 4–5 cm, más pesada y clásica.
El paspartú cambia la cuenta. En una obra con paspartú, la distancia entre la obra y la pared la crean juntos el paspartú y la moldura; por eso la moldura puede ser fina. En una obra sin paspartú, impresa hasta el borde, la moldura asume toda la separación y hace falta una banda algo más ancha. Un equilibrio práctico: la moldura debe ser claramente más estrecha que el paspartú; cuando los dos miden lo mismo, el ojo ve una banda rayada.
En una serie la regla es una sola: el mismo ancho de moldura en todas las obras. Si de tres obras colgadas una junto a otra una lleva un marco unos milímetros más ancho, la hilera parece descuadrada.
Fondo: qué va dentro del marco
El fondo se decide sumando las capas que entran en el galce. En una obra sobre papel con vidrio y paspartú la cuenta es aproximadamente esta: vidrio, unos 2 mm; paspartú, 1,5–3 mm; obra y trasera, 3–5 mm. El total ronda los 7–10 mm; el galce no debe ser menos profundo.
El lienzo en bastidor pide otra solución. Los bastidores miden habitualmente unos 2 cm y 4 cm de grosor, y el lienzo se muestra sin vidrio. Para ellos se usa un marco flotante: el lienzo se coloca en el marco por detrás, queda una separación de unos 5–12 mm entre su borde y el marco en cada lado, y la obra parece flotar dentro. El marco flotante se elige unos milímetros más profundo que el bastidor, para que la cara del lienzo no sobresalga del marco. Las dos superficies se comparan en el artículo cuadro de metacrilato o lienzo.
En los objetos, el fondo es la primera medida. Las piezas tridimensionales, como una raqueta, una medalla o una pelota, piden molduras de vitrina que empiezan en 2,5 cm y llegan a 7–8 cm o más; la medida se toma en la parte más gruesa del objeto.
Una moldura profunda tiene un coste: la sombra. Con luz que llega del techo, el borde superior de un marco profundo proyecta sombra sobre la obra. El ángulo de la luz se explica en el artículo sobre cuadros para oficina.
Formas de moldura
La moldura plana es de aristas rectas y sobria; encaja con obras contemporáneas, composiciones gráficas y series.
La moldura cóncava desciende de fuera hacia dentro y lleva el ojo hacia la obra.
La moldura convexa se redondea hacia fuera; da un efecto más suave y tradicional.
La moldura escalonada baja hacia la obra en peldaños; resulta arquitectónica y nítida.
La moldura ornamentada va tallada o dorada; tiene sentido en la pintura clásica, pero se impone a una composición de pista sobria.
La moldura flotante es solo para lienzo y deja la separación descrita arriba.
Tono: ¿el marco se ajusta a la obra o a la pared?
El marco se ajusta primero a la obra y después a la pared. Para el tono hay tres caminos seguros. El primero es quedarse en lo neutro: el negro, el blanco y la madera natural funcionan con la mayoría de las obras. El segundo es tomar un tono de la obra; no el color dominante, sino uno secundario o el más oscuro. El tercero es contrastar con la pared: en una pared clara, una moldura oscura traza un límite nítido alrededor de la obra; en una pared blanca, una moldura blanca borra el límite y deja que la obra se funda con la pared.
En las obras de tema tenístico, el color de la pista marca el camino. El rojo ladrillo de la tierra batida se equilibra con una madera oscura y cálida como el nogal, o con el negro. El azul de la pista dura queda limpio con negro, blanco o aluminio mate. El verde de la hierba se serena con roble natural y blanco. Las vitrinas de la Serie Mural de Aurecort llevan marcos de nogal; ahí se ve cómo una madera oscura y cálida separa un objeto de la pared. Qué color de pista aparece esta semana en pantalla puede seguirse en el artículo de Aurecort sobre el tenis de hoy.
El tono de la madera no tiene que coincidir exactamente con los muebles de la habitación; basta un tono cercano. El intento de igualarlo suele acabar en dos marrones ligeramente distintos, y la diferencia molesta a la vista.
Material: madera, chapa, aluminio
Una moldura de madera maciza puede lijarse, volver a acabarse y repararse con los años. En las molduras chapadas o forradas, un núcleo portante se cubre con chapa de madera o con lámina; el aspecto es uniforme, pero un arañazo profundo no se repara. Una moldura de aluminio es lo bastante resistente para sostener un vidrio grande incluso con un ancho de cara muy fino; por eso es lo primero que se considera cuando se quiere un marco fino en una obra grande.
Paso a paso: elegir un marco para un cuadro
El primer paso es medir la obra: ancho, alto y grosor. Si es un lienzo se anota el grosor del bastidor; si es un objeto, su parte más gruesa.
El segundo paso es definir las capas: ¿llevará vidrio, llevará paspartú? El fondo del galce se calcula a partir de ahí.
El tercer paso es el ancho. Se elige una moldura fina, media o ancha según el tamaño de la obra y la presencia de paspartú.
El cuarto paso es la forma. Una moldura plana para una obra sobria y una flotante para un lienzo son los puntos de partida.
El quinto paso es el tono: ¿quedarse en lo neutro, tomar un tono de la obra o contrastar con la pared?
El sexto paso es la muestra de esquina. Si es posible, se acerca una esquina de la moldura al borde de la obra y se mira con la luz de la pared donde va a colgarse; el color de la pantalla y el tono real no son lo mismo.
El séptimo paso es pensar en la serie. Si van a colgarse otras obras al lado, se pregunta desde el principio si la misma moldura podrá volver a conseguirse.
Las opciones de moldura, la medida y las condiciones de entrega se concretan en la fase de presupuesto.
Errores frecuentes
Elegir la moldura solo por el color es el primer error; el ancho y el fondo no se corrigen después.
Una moldura demasiado ancha para la obra es el segundo. Si el marco pesa más que la obra, el ojo ve primero el marco.
No calcular el fondo del galce es el tercero. Si el vidrio, el paspartú y la trasera no caben, el marco no cierra por detrás o la obra queda apretada.
Forzar un lienzo en un marco con vidrio y poco fondo es el cuarto. El lienzo en bastidor pide un marco flotante.
Mezclar molduras en una serie es el quinto. Anchos y tonos distintos hacen que las obras colgadas juntas se lean por separado.
Querer igualar el marco con el tono exacto de los muebles es el sexto. Dos tonos cercanos pero distintos molestan más que dos claramente distintos.
Colgar una moldura profunda bajo una luz muy vertical es el séptimo; la sombra del borde superior cae sobre la obra.
Preguntas frecuentes
¿Qué ancho de marco conviene a un cuadro de 50 × 70 cm?
En la mayoría de los casos, el rango de 2–5 cm resulta equilibrado. Se prefieren unos 2 cm en obras sobrias con paspartú y 4–5 cm en obras sin paspartú a las que se quiere dar un aire clásico.
¿Se puede enmarcar un lienzo?
Sí, pero no con un marco con vidrio. Para el lienzo en bastidor se usa un marco flotante; la obra entra por detrás y queda una separación de unos 5–12 mm a su alrededor.
¿Marco negro o marco de madera?
El negro traza un límite nítido en obras gráficas y de alto contraste. La madera resulta más suave con obras de tonos cálidos y en habitaciones con muebles de madera; la decisión la toma la obra, y la pared va en segundo lugar.
¿El marco debe ser fino si hay paspartú?
Por lo general, sí. Como el paspartú ya crea la distancia entre la obra y la pared, la moldura puede ser fina; basta con que sea claramente más estrecha que el paspartú.
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